Vas a tener una casa enorme en la Avenida del Olvido
vas a mirar las flores secarse mientras te preguntas: ¿hace cuánto no ha llovido?
vas a mirar embobado el cielo y vas a recordar como lo mirabas conmigo otrora.
Tu ensoñación se va a ver interrumpida por tus hijos, aquellos que vas a tener con otra.
Tu cuerpo se va a estremecer cuando la que roce tu piel sea tu esposa.
Tus besos se van a aburrir al no encontrar mi boca.
Vas a recordar tu pubertad y vas a querer volver a esos tiempos a los que no podés más,
vas a extrañar toda esa libertad que te daba el sabernos encadenados.
Te vas a preguntar que hubiera pasado si no fuera por tu orgullo,
y voy a estar agradeciéndote porque pude ver que no eras más la persona de la que me enamoré ya hace mucho.
Te vas a reprochar que el primero no fuiste vos,
mi voz te va a repetir que no importa lo que pase en el medio,
ser los últimos importa más que los primeros.
Te vas a preguntar porque no puedo ser la última, y te vas a dar cuenta que en realidad fui la única.
No vas a poder quitarte la idea de la cabeza de que te estas muriendo virgen de amor.
Te van a escocer las entrañas cuando veas a quién tenes al lado en tu cama
y yo voy a sonreir amargamente abrazando la almohada.
Maldiciendo esa historia que no quiere abandonar nuestra memoria,
aferrándonos a ella porque es la única prueba de que la felicidad es tangible.
Aborreciéndola porque nos enseñó que la eternidad, lamentablemente, existe.
Odiándonos por querernos cada día un poco más, un poco más lejos.
Yo viviré en una chosita en una calle llamada De la Resignación.
Ahí no habrá jardines enormes, ni perfumes a flores ni ningún picaflor.
No habrá corazones nobles, solo duda a montones y retazos de un sol.
Habrá tijeras sin filo, un río del Nilo de lágrimas de un Dios.
Habrá heridas intactas, corazones que ladran y un cartel en la puerta que diga: precaución.
Vas a hacer rodar el anillo que para ese entonces habrá perdido el brillo
Vas a lucir una sonrisa perfecta, yo voy a estar perpleja y me enterraré en el ayer.
Voy a oler nuestros sueños, besar los proyectos y aborrecer lo que fue.
Voy a extrañar esa rutina y las discusiones de "Magalí o Priscila".
No tendremos Celeste, no era esa nuestra suerte.
Habías marcado las cartas de entrada,
pensaste que la única forma de ganar era haciendo trampa.
Ahora no nos queda nada, hasta la esperanza nos ha dado la espalda.
Me voy a dedicar a escribir, vas a curar vistiendo un delantal.
Cambiaremos el mundo, pero de nuestras almas ni hablar...
Sanarás tantos niños, voy a publicar un libro y cada historia de amor vas a inspirar.
Voy a hacer un manual de consejos que no voy a seguir:
Ama siempre y resiste que el amor que persiste es lo mejor que hay.
No te arrepientas de lo que viviste, jugátela que nunca te vas a perdonar el no saber que pudo pasar.
Un clavo no saca a otro, te vendieron un cuento.
Son sólo excusas para lastimar.
Voy a sentir el vacío de un corazón que antes no me entraba en el cuerpo.
Voy a alimentarme de vicios, de esos en los que vos no me habrías dejado entrar.
Vas a tener tus caprichos, todo lo que querías
y a envejecer 100 años cuando caigas en la cuenta de que tenes todo menos lo que necesitas.
Voy a tener mil razones para no quererte ver.
Te vas a refugiar en canciones para poderme tener.
No me toques, no me mires, no te acerques.
Quedate ahí que así estoy mejor aunque no lo quieras ver.
En soledad se vive mejor que entre falsedad.
Tus mentiras agotaron mis ganas de perseverar.
Mis mentiras arruinaron tu cabeza y amargaron tu manjar.
De acá a 20 años se va a demostrar quién tenía razón:
el mismo barrio, las misma calles, los mismos vecinos y tenes la misma pasión.
Vas estar aburrido de vivir sin corazón y de ustedes dos.
Vas a estar cansado de la rutina, agotado de esa Avenida y vas a ir tras una ilusión.
Vas a golpear mi puerta esperando que siga abierta pero ya se cerró.
Te vas a quemar la cabeza con culpas que no son solo tuyas, queriéndo volver.
Te voy a confesar que he sufrido, que el dolor me ha partido y que solo algo quedó.
Algo que me empujó a seguir adelante con la frente en alto.
Por ese algo es que hoy te puedo agradecer que me hayas endurecido.
Eso se escribe "dignindad" y se pronuncia "amor propio".
19.10.11
16.10.11
El absurdo alivio de escribir. Por mi.
El tonto y absurdo alivio de escribir.
una forma en la que se puede estimular a la gente a percibir, a pensar.
La manera en que mis palabras a través de la tinta puedo transmitir.
No podrán con plomo, mi pluma cercenar.
El nexo entre lo cultivo y cualidades invalorables,
la manifestación de frustraciones y sentimientos de satisfacción.
Documentación de hechos inolvidables.
La búsqueda de la reivindicación de los valores del corazón.
La inentendible e interminable pasión de escribir.
Una forma en la que se puede promover a sentir, a hacer.
La manera en que mis palabras pueden fluir.
La base sobre la cual descansan mi voz y mi placer.
Actividad que sacia la necesidad de sentirse identificado,
el lugar físico donde la sabiduría toma cuerpo.
Donde desaparecen los problemas y la mente se pone en blanco.
Donde se busca cambiar la primitiva concepción de que es solo para gente de gran intelecto.
una forma en la que se puede estimular a la gente a percibir, a pensar.
La manera en que mis palabras a través de la tinta puedo transmitir.
No podrán con plomo, mi pluma cercenar.
El nexo entre lo cultivo y cualidades invalorables,
la manifestación de frustraciones y sentimientos de satisfacción.
Documentación de hechos inolvidables.
La búsqueda de la reivindicación de los valores del corazón.
La inentendible e interminable pasión de escribir.
Una forma en la que se puede promover a sentir, a hacer.
La manera en que mis palabras pueden fluir.
La base sobre la cual descansan mi voz y mi placer.
Actividad que sacia la necesidad de sentirse identificado,
el lugar físico donde la sabiduría toma cuerpo.
Donde desaparecen los problemas y la mente se pone en blanco.
Donde se busca cambiar la primitiva concepción de que es solo para gente de gran intelecto.
12.10.11
Berretin. por mi
Bang, bang, bang! Un estallido en mi cabeza.
Ping, ping, ping. Un pitido en mis orejas.
Srrrrrrrr. Un chasquido en mi lengua.
Aaaaaah. Alivio en mis venas, dulzura en mi corazón.
Pasó una semana y no te quiero dejar de pensar
¿qué voy a hacer con tanto anhelo?, ¿qué hago si no te puedo besar?
Dale vida al carnaval.
Que empiece el carioca ¡todos a bailar!
Dale colores a este cielo, obligalo a escampar o modelá las nubes, dales formar divertidas.
No dejes a ni una persona introvertida.
Dame deseos, dame un ritmo y una melodía.
Que arranque esta murga hacedora de sonrisas, pasando de mano en mano llena el aire de alegría.
Berretín de unos cuantos locos que logras armonizar: chiquita, lograste a esos leones domar.
Siempre tan dulce y frágil le pones curitas a la heridas, tan caritativa le sacas las trabas a esta vida.
Siempre tan considerada me pones alas en la espalda.
No importa que haya techo, yo veo estrellas.
No importa que estén lejos, yo puedo tocarlas.
Me pones un cohete en el culo, se me empieza a llenar el pecho de orgullo.
Se me duermen las piernas sin rumbo… Esta nave pronto va a estallar.
Sos un amante insaciable al que intento contentar.
Te sigo besando, tu boca me invita a soñar, es que sos fina y natural y gracias a tus atributos encontré en vos la paz.
Pero vos no vas a entenderlo.
No vas a viajar, no vas a emprenderlo.
Te vas a asustar, no vas a encenderlo.
Que arranque, que arranque…
5.10.11
el doctor. por mi
Resulta que sí soy el “amor de su vida” y que recién ahora se acuerda de esas ruinas que dejó un día acá,
hoy viene a buscar un corazón que no late más.
Aunque tengo que admitir que me estas curando, estoy empezando a sanar.
Quizás no sea el momento, ni lugar, ni la forma para contarte lo que siento,
que cuando el sol asoma y no siento tu aliento se me hace difícil encontrar el firmamento
y sin embargo me resisto porque confundo entregar con regalar.
Capaz vos tenes razón y esta no es la manera correcta.
Pero, ¿cómo evitar todas esas palabras que se acumulan en mi boca?
Este corazón está que explota pero tartamudeo porque confundo confesar con vomitar.
Mi ansiedad no es más que el claro manifiesto de cuanto te deseo y mi perseverancia, la muestra de cuan resistente soy a tu paseo.
Mi insistencia se da cuerda diciéndose que nada de eso tiene tanto peso como lo tienen tus labios,
con un sabor que no es para pillos ni sabios.
Sucede que soy el “amor de su vida” pero mi vida no tiene cosa parecida… Al menos por ahora.
Cuando se me erizaba la piel no era solo el calor que desprendía tu cama.
Cuando volvía una y otra vez no era por tu espalda, eran mis ganas de sacar el frío de esa mirada,
mis ganas de ser feliz, las de sentirnos eternos.
Mis deseos de seguir y los de que mis problemas asistan a su entierro
pero aún así sigo confundiendo convicción con confusión.
Tu golpe podría matarme, o peor aún: hacerme sentir.
No quiero que pagues por los estragos que causaron en mí.
Cuando me tocabas y dejabas de sentir los latidos, me pareció más de una vez encontrar en vos un sentimiento parecido.
Me resisto a vos porque en tu pecho descansa la razón por la que voy a resistir
porque no distingo las diferencias entre compromiso y obligación aunque estoy empezando a dejar la costumbre y a escuchar al corazón.
Aunque por ahora el miedo a repetir mis errores me quite la certidumbre tengo la certeza de que sos vos mi doctor, con tu ansiedad, perseverancia e insistencia tengo el presentimiento de que me vas a sacar este amargo sabor.
Si bien ahora tengo miedo de entregarme al amor tengo la sensación de que no tardaré mucho más en confesarte mi convicción.
Pero a pesar de esto, sigo considerando el lastimar como una consecuencia irremediable de amar.
19.7.11
Relato de un verano. pormi.
Una calle de tierra repleta de arena y tres huellas largas y finitas que nunca han de acabar, al igual que su amistad.
Una tarde del mas feliz de los veranos que se pasó volando y ellas por un camino mas alto bordeando el mar.
Se les agitaba la respiración de tanto pedalear y se les dilataban las pupilas al contemplar el cielo y su inmensidad.
Todo era perfecto, todo era real.
Se sentaron en una roca sobresaliente simplemente a mirar el vuelo de las gaviotas al pasar.
Era algo natural, un fenómeno en el que nunca se habían detenido a pensar.
El viento acariciaba sus caras, jugaba en sus pelos.
Ellas maravilladas abrieron desmesuradamente sus ojos cuando el cielo comenzó a teñirse de rojo.
Se convencieron de no regresar aún: el sol no se iba, brillaba en sus miradas.
Entusiasmadas decidieron bajar a la orilla, las olas no paraban de salpicar.
Tropezaban, sonreían. No había nada que les impida disfrutar.
Vieron piedras donde rompían las olas y sobre ellas fueron a caminar.
Resbalaban, se caían pero no había nada que les impida levantarse.
Quisieron tomar una foto para ese momento nunca olvidar.
Con el cuerpo mojado y los raspones que ardían por la sal, corrieron hasta la piedra mas alta que pudieron encontrar y así, a contraluz, la fotografía de sus siluetas quedaron guardadas en el mejor lugar…
En aquel lugar había un árbol por cada año que su unión iba a durar y en ellos se podían las malas vibras depositar.
Una fresquita por cada luna y misterios que el sol no podía adivinar.
Una calle de tierra conectaba sus secretos con su recreación y a su vez con su refugio.
V de Tinas que te incentivaban a gritar “te la pusiste”, ridículos extraños que provocaban decirles “¡Ahí está!” y tantos recuerdos como colillas de cigarrillos.
Le demostraron a la vida que eran capaces de caminar bajo la lluvia sin paraguas soportando el diluvio.
Comprobaron que al caerse de sorpresa no hay coxis que se rompa, y que al hacerlo del dolor no hay rodillas que se rompan si tenemos cuatro más.
Y que si los brazos en alza de alguna pidiendo ayuda se cansaban, dos pares de manos corrían a auxiliar.
Ahuyentaron los fantasmas de sus temores que las querían espantar, no querían que el pasado les impida avanzar.
Demostraron que a veces los triángulos sí son sanos, que es posible que exista una completa honestidad y que 3 no son multitud.
Descubrieron que en sus vidas había mas de una similitud, que con 30 dedos es posible acariciar la luz y que ni “la Pipi” era capaz de taparles el sol.
Había una estrella por cada risa y un cardo por cada momento.
Disfrutaban de lo suave de la brisa y pronto comenzaron a olvidarse del cemento,
De los autos, del ruido, del tiempo, de las corridas…
Se dieron cuenta que no les hacia falta nada mas que su compañía para alcanzar su complemento.
No hay nada como irse de campamento y escuchar los ruidos imaginarios que producen nuestra paranoia en el silencio.
Juntas nos convencimos que ningún tirón por mas fuerte que sea puede separar nuestras manos.
Son las que me dan el impulso necesario para saltar esas piedras que no se quieren correr del camino.
Ninguna tijera tiene el filo suficiente para cortar nuestro lazo.
Sin la que incondicionalmente están conmigo: tropezamos, caemos. Pero no hay nada como la libertad y la alegría que con su amistad me han de contagiar.
Una tarde del mas feliz de los veranos que se pasó volando y ellas por un camino mas alto bordeando el mar.
Se les agitaba la respiración de tanto pedalear y se les dilataban las pupilas al contemplar el cielo y su inmensidad.
Todo era perfecto, todo era real.
Se sentaron en una roca sobresaliente simplemente a mirar el vuelo de las gaviotas al pasar.
Era algo natural, un fenómeno en el que nunca se habían detenido a pensar.
El viento acariciaba sus caras, jugaba en sus pelos.
Ellas maravilladas abrieron desmesuradamente sus ojos cuando el cielo comenzó a teñirse de rojo.
Se convencieron de no regresar aún: el sol no se iba, brillaba en sus miradas.
Entusiasmadas decidieron bajar a la orilla, las olas no paraban de salpicar.
Tropezaban, sonreían. No había nada que les impida disfrutar.
Vieron piedras donde rompían las olas y sobre ellas fueron a caminar.
Resbalaban, se caían pero no había nada que les impida levantarse.
Quisieron tomar una foto para ese momento nunca olvidar.
Con el cuerpo mojado y los raspones que ardían por la sal, corrieron hasta la piedra mas alta que pudieron encontrar y así, a contraluz, la fotografía de sus siluetas quedaron guardadas en el mejor lugar…
En aquel lugar había un árbol por cada año que su unión iba a durar y en ellos se podían las malas vibras depositar.
Una fresquita por cada luna y misterios que el sol no podía adivinar.
Una calle de tierra conectaba sus secretos con su recreación y a su vez con su refugio.
V de Tinas que te incentivaban a gritar “te la pusiste”, ridículos extraños que provocaban decirles “¡Ahí está!” y tantos recuerdos como colillas de cigarrillos.
Le demostraron a la vida que eran capaces de caminar bajo la lluvia sin paraguas soportando el diluvio.
Comprobaron que al caerse de sorpresa no hay coxis que se rompa, y que al hacerlo del dolor no hay rodillas que se rompan si tenemos cuatro más.
Y que si los brazos en alza de alguna pidiendo ayuda se cansaban, dos pares de manos corrían a auxiliar.
Ahuyentaron los fantasmas de sus temores que las querían espantar, no querían que el pasado les impida avanzar.
Demostraron que a veces los triángulos sí son sanos, que es posible que exista una completa honestidad y que 3 no son multitud.
Descubrieron que en sus vidas había mas de una similitud, que con 30 dedos es posible acariciar la luz y que ni “la Pipi” era capaz de taparles el sol.
Había una estrella por cada risa y un cardo por cada momento.
Disfrutaban de lo suave de la brisa y pronto comenzaron a olvidarse del cemento,
De los autos, del ruido, del tiempo, de las corridas…
Se dieron cuenta que no les hacia falta nada mas que su compañía para alcanzar su complemento.
No hay nada como irse de campamento y escuchar los ruidos imaginarios que producen nuestra paranoia en el silencio.
Juntas nos convencimos que ningún tirón por mas fuerte que sea puede separar nuestras manos.
Son las que me dan el impulso necesario para saltar esas piedras que no se quieren correr del camino.
Ninguna tijera tiene el filo suficiente para cortar nuestro lazo.
Sin la que incondicionalmente están conmigo: tropezamos, caemos. Pero no hay nada como la libertad y la alegría que con su amistad me han de contagiar.
21.6.11
mucho por hacer. pormi
Aún quedan sueños por soñar, sueños por los que es necesario despertar.
Proyectos por los que luchar, mentes que despabilar.
Ideas por contagiar, bodoques que podemos arreglar
y ni una sola nube que me quite estas ganas de volar.
Quedan lugares por recorrer, cosas que esconder.
Personas por conocer, flores por oler.
Y ni una pared que me pueda detener
Todavía hay secretos por destapar, farsantes que desenmascarar.
Cuentas que saldar, errores que debemos aceptar
y ni una razón para los brazos bajar.
Hay tiempo para errores cometer, ideas que quieren ser.
Tiempo para lo desarmado recomponer, una oportunidad para volver.
Y ningún techo que me impida crecer.
Aún quedan puertas por abrir, experiencias que vivir.
Sensaciones por sentir, colores que descubrir.
Y ni una traba que me detenga de salir.
Quedan almas por salvar, dolores por sanar.
Sonrisas que pueden resucitar, luchadores que no se cansan de perseverar.
Coloridas ilusiones por remontar, corazones que alegrar.
Y ni un mal que me pueda arrastrar.
Todavía hay verdades que admitir, razones para sonreír.
Gasas para heridas cubrir, acciones de las que no me voy a arrepentir.
Y nada que pueda contra las masas que quieren sobrevivir.
Hay cosas desconocidas a las cuales temer, conocimientos por aprender.
Misterios por comprender y ni una sola venda que sea capaz de hacerme no ver.
Hay cofres por desenterrar, tesoros que valorar.
Códigos que descifrar, valores por demostrar.
Vientos que soplar, tantas metas que alcanzar.
Respuestas que tenemos que esperar y ni una pena que me saque las ganas de respirar.
Quedan corazones que nutrir y gente que busca resistir.
Milagrosamente, hoy no encuentro un solo problema del cual la solución sea morir.
Por suerte, hoy entiendo la diferencia entre existir y vivir.
Proyectos por los que luchar, mentes que despabilar.
Ideas por contagiar, bodoques que podemos arreglar
y ni una sola nube que me quite estas ganas de volar.
Quedan lugares por recorrer, cosas que esconder.
Personas por conocer, flores por oler.
Y ni una pared que me pueda detener
Todavía hay secretos por destapar, farsantes que desenmascarar.
Cuentas que saldar, errores que debemos aceptar
y ni una razón para los brazos bajar.
Hay tiempo para errores cometer, ideas que quieren ser.
Tiempo para lo desarmado recomponer, una oportunidad para volver.
Y ningún techo que me impida crecer.
Aún quedan puertas por abrir, experiencias que vivir.
Sensaciones por sentir, colores que descubrir.
Y ni una traba que me detenga de salir.
Quedan almas por salvar, dolores por sanar.
Sonrisas que pueden resucitar, luchadores que no se cansan de perseverar.
Coloridas ilusiones por remontar, corazones que alegrar.
Y ni un mal que me pueda arrastrar.
Todavía hay verdades que admitir, razones para sonreír.
Gasas para heridas cubrir, acciones de las que no me voy a arrepentir.
Y nada que pueda contra las masas que quieren sobrevivir.
Hay cosas desconocidas a las cuales temer, conocimientos por aprender.
Misterios por comprender y ni una sola venda que sea capaz de hacerme no ver.
Hay cofres por desenterrar, tesoros que valorar.
Códigos que descifrar, valores por demostrar.
Vientos que soplar, tantas metas que alcanzar.
Respuestas que tenemos que esperar y ni una pena que me saque las ganas de respirar.
Quedan corazones que nutrir y gente que busca resistir.
Milagrosamente, hoy no encuentro un solo problema del cual la solución sea morir.
Por suerte, hoy entiendo la diferencia entre existir y vivir.
7.6.11
por todo y a pesar de todo. por mi
Intenté hacer que algo valiera la pena pero no soy lo suficientemente buena.
Intenté que no fuera en vano pero por lo visto no es algo de lo que sea capaz.
Es que sí… Será que sí tengo de arruinar todo, la necesidad.
Es que según vos la tengo.
Me dejaste sola cuando ya no daba más, esa es mi realidad.
Explicame como te puedo olvidar, si incluso después de haberme lastimado tanto no te puedo arrancar.
Sinceridad. Pedís sinceridad pero cada vez que fui sincera perdí dignidad.
Ya no tengo nada que apostar, hoy por vos estoy en pelotas y mi corazón se encuentra en bancarrotas.
¿Cuántas veces se me rompió el motor y arranqué solo por tu amor?
Me endurecí para soportar la decepción.
Me dejaste una inspiración que parece no querer morir y una imaginación que no tiene fin.
Un par de caricias por ahí y la promesa de una palabra que no recuerdo si era en latín.
Dejaste una ilusión que luce esperanzada y un suave aroma en mi cama.
No dejaste ni una sola comprensible razón y todavía no logro determinar si despedazaste mi corazón o es que nunca estuvo.
Deje un espacio en la pared para que alguien un día lo llene, quizás tenga mas buena suerte.
Me dejaste la certeza de que no hay amante que no nos abandone en algún amanecer y una duda cuya respuesta es clave: ¿cuántas veces hiciste el amor y cuántas lo sentiste?
Llevo en el dedo un recordatorio de que el “siempre juntos” nunca se cumple del todo y que de mentirse es el mejor modo.
Me dejaste una casa en la que no hay más espejos que en los que en algún momento se reflejó nuestra fotografía,
con una terraza de loza fría que en algún momento fue almohada y algo tibia.
En el segundo piso hay una alfombra que supo ser sommier
y en mi corazón hay un sentimiento de adrenalina que no sabe otra cosa que pedir más para no pensar.
Sábanas, sillones, mesadas.
Ni un solo rincón donde no vea tus ojos, no sienta tus manos como ácido en mi piel ni me dejes de poner el mundo al revés.
Mi conciencia me dice que en el amor no existe un después, que compare el hoy con el ayer y que nada es igual desde que nos dejamos ser.
Nada es igual desde que dejamos de ser.
“Por todo y a pesar de todo”: eso es lo que más me hace pensar.
Todo porque sigo viendo el cielo en tu cara manchada de estrellas que no me dejan concentrar.
Y todo es mas que obvio para todos menos para nosotros, porque vos allá y yo acá.
Porque todo esto es porque no reaccionamos a su debido tiempo y no nos supimos disculpar.
Todo porque me duele verte pero me mata no saber de vos.
Te vuelvo a preguntar: ¿Cuántas veces hiciste el amor y cuántas lo sentiste? Porque para hablar claramente, el amor es algo que hacemos mucho pero sentimos poco. Porque siendo sinceros, sé que la respuesta a ambas preguntas es ‘una’ pero estas pensando en dos.
Intenté que no fuera en vano pero por lo visto no es algo de lo que sea capaz.
Es que sí… Será que sí tengo de arruinar todo, la necesidad.
Es que según vos la tengo.
Me dejaste sola cuando ya no daba más, esa es mi realidad.
Explicame como te puedo olvidar, si incluso después de haberme lastimado tanto no te puedo arrancar.
Sinceridad. Pedís sinceridad pero cada vez que fui sincera perdí dignidad.
Ya no tengo nada que apostar, hoy por vos estoy en pelotas y mi corazón se encuentra en bancarrotas.
¿Cuántas veces se me rompió el motor y arranqué solo por tu amor?
Me endurecí para soportar la decepción.
Me dejaste una inspiración que parece no querer morir y una imaginación que no tiene fin.
Un par de caricias por ahí y la promesa de una palabra que no recuerdo si era en latín.
Dejaste una ilusión que luce esperanzada y un suave aroma en mi cama.
No dejaste ni una sola comprensible razón y todavía no logro determinar si despedazaste mi corazón o es que nunca estuvo.
Deje un espacio en la pared para que alguien un día lo llene, quizás tenga mas buena suerte.
Me dejaste la certeza de que no hay amante que no nos abandone en algún amanecer y una duda cuya respuesta es clave: ¿cuántas veces hiciste el amor y cuántas lo sentiste?
Llevo en el dedo un recordatorio de que el “siempre juntos” nunca se cumple del todo y que de mentirse es el mejor modo.
Me dejaste una casa en la que no hay más espejos que en los que en algún momento se reflejó nuestra fotografía,
con una terraza de loza fría que en algún momento fue almohada y algo tibia.
En el segundo piso hay una alfombra que supo ser sommier
y en mi corazón hay un sentimiento de adrenalina que no sabe otra cosa que pedir más para no pensar.
Sábanas, sillones, mesadas.
Ni un solo rincón donde no vea tus ojos, no sienta tus manos como ácido en mi piel ni me dejes de poner el mundo al revés.
Mi conciencia me dice que en el amor no existe un después, que compare el hoy con el ayer y que nada es igual desde que nos dejamos ser.
Nada es igual desde que dejamos de ser.
“Por todo y a pesar de todo”: eso es lo que más me hace pensar.
Todo porque sigo viendo el cielo en tu cara manchada de estrellas que no me dejan concentrar.
Y todo es mas que obvio para todos menos para nosotros, porque vos allá y yo acá.
Porque todo esto es porque no reaccionamos a su debido tiempo y no nos supimos disculpar.
Todo porque me duele verte pero me mata no saber de vos.
Te vuelvo a preguntar: ¿Cuántas veces hiciste el amor y cuántas lo sentiste? Porque para hablar claramente, el amor es algo que hacemos mucho pero sentimos poco. Porque siendo sinceros, sé que la respuesta a ambas preguntas es ‘una’ pero estas pensando en dos.
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